Discriminación

Para que cada persona cuente — WAMAN

(WAMAN es un personaje ficticio)

Las familias de Waman y Ximena han vivido en la misma parcela de tierra durante generaciones y generaciones, y, sin embargo, siempre han recibido un tratamiento de ciudadanos de segunda clase en su país natal. Sortear la discriminación ha sido una constante en su vida, pero las cosas están cada vez peor y encuentran nuevos obstáculos en el ámbito de la educación y los servicios de atención de salud públicos. Además, tienen dificultades para avanzar en el mercado laboral. Ya no se trata solo de que se sientan marginados, es que están cansados de que no se cuente con ellos en los procesos y la adopción de decisiones importantes. Su frustración los lleva a tomar la iniciativa y empezar a participar a través de su propio movimiento. Si el Estado no va a defenderlos ni a proteger sus derechos, serán ellos quienes luchen para defenderse de los grupos de presión públicos y privados que amenazan con arrebatarles su hogar y sus tierras.

ICDP Los Cinco Pilares

Discriminación

Una esponja para aprender

Como muchas de las mentes más brillantes del mundo, Waman, un activista indígena de América Latina, cuando más disfruta es cuando está aprendiendo algo nuevo. Después de su familia, su mayor tesoro son los libros y la información. En su pueblo se le conoce como el Esponja por la cantidad de información que es capaz de absorber. Waman es un hombre humilde pero orgulloso. Es una de las personas más capacitadas y con una educación más avanzada de su comunidad; completó estudios de primaria y secundaria en español y en su lengua indígena. Las ciencias naturales son su pasión y disfruta aprendiendo sobre técnicas agrícolas, botánica y ornitología. Waman también habla un poco de inglés, lo que le permite conseguir trabajo ocasional en las agencias de turismo locales.

“Se calcula que la población indígena suma unos 370 millones de personas en todo el mundo. Históricamente, los pueblos indígenas han sido, y continúan siendo, objeto de marginación social y política, lo que ha entorpecido su acceso al desarrollo.”

Su capacitación fue posible gracias a los esfuerzos que el Estado realizó durante el decenio anterior para incluir a las comunidades indígenas en el sistema educativo nacional. Hay escuelas que imparten conocimientos a lo largo de la enseñanza secundaria en las lenguas indígenas, junto con un plan de estudios en español. Algunas incluyen también la enseñanza del inglés en sus programas. Estas escuelas emplean, además, textos más apropiados desde el punto de vista cultural en los tres idiomas. Existen numerosas comunidades indígenas en la región, pero el sistema escolar no presta a todas la misma atención.

“Los pueblos indígenas siguen siendo víctimas de la marginación social y política.”

Atención médica adecuada desde el punto de vista cultural

Waman y Ximena tienen un hijo de dos años, Berman. Ximena se encuentra en el segundo trimestre de su segundo embarazo. Aunque hay disponibles servicios de salud subvencionados para Waman y su familia, no son adecuados para su comunidad desde el punto de vista cultural. El personal médico no entiende las tradiciones y los rituales relacionados con el parto que las familias de Waman y Ximena llevan practicando durante generaciones.

“Dentro de determinados países de ingresos medianos y altos, abundan focos de baja o deficiente cobertura o calidad de los sistemas de salud para los pueblos indígenas.”

Ximena dio a luz a su primer hijo en su casa. Durante el parto, consiguió adoptar una posición en cuclillas, mientras Waman la sostenía con sus brazos. Para prepararse y dar a luz con mayor rapidez, bebió una infusión elaborada con una planta nativa. Cuando Berman nació, Ximena se hallaba rodeada de mujeres de su comunidad que conocía y actuaban como parteras, atendiendo a sus necesidades durante el parto.

Al quedar embarazada por segunda vez, Ximena y Waman decidieron ir a una clínica para que recibiera atención prenatal. Fue una decisión afortunada, ya que durante la visita descubrieron que sufría de diabetes gestacional. Como su embarazo se considera de alto riesgo, ahora está bajo la supervisión de los profesionales del hospital regional. Su médico ha dejado claro que debe dar a luz en el hospital para reducir el riesgo de mortalidad materna e infantil. Estos profesionales están capacitados en prácticas seguras que Ximena y Waman no conocen. Si surgiera la necesidad, podrán tratar una hemorragia que, sin acceso inmediato a cuidados médicos, podría derivar en una pérdida considerable de sangre y su fallecimiento.

En la comunidad de Ximena y Waman, y en otras comunidades cercanas, todavía no se hacen suficientes esfuerzos desde el ámbito oficial para incorporar las prácticas interculturales del cuidado de la salud a los programas de salud sexual y reproductiva. No obstante, el personal médico se ha mostrado tolerante y permitirá que Waman y otros dos miembros de su familia estén presentes durante el parto. Con suerte, esta medida permitirá reducir su nivel de estrés, ya que las prácticas de atención extrañas pueden intimidar y parecer frías. Ximena no se siente cómoda con el modo en que la tratan los médicos ni con el tipo de cuidados que recibe. No le gusta que la toquen, y a menudo tiene la sensación de que no la ven como a un ser humano. Por ejemplo, el ginecólogo dio por sentado durante el examen vaginal que no era el primero para Ximena y que esta sabía en qué consistía el procedimiento; estaba equivocado, y ella vivió la experiencia como un abuso. Se sintió avergonzada e incómoda. Como le resultó difícil contar a su marido lo que había ocurrido, este no tuvo la oportunidad de poner los medios para evitar que se repitiera algo así. Waman se siente vulnerable por no poder ofrecer mejor apoyo, consuelo y alivio a la madre de sus hijos.

“Más del 50% de los adultos indígenas mayores de 30 años en todo el mundo sufre diabetes tipo 2.”

Ambos se encuentran más cómodos con miembros de la familia que entienden las propiedades curativas de las plantas. Afortunadamente, también van a permitir que Ximena dé a luz en posición vertical, en lugar de tendida.

Waman tiene diabetes tipo 2. Ximena siempre ha tenido la tensión arterial alta. Ambas enfermedades no transmisibles requieren supervisión y tratamiento médico continuo. Les resulta extraño tomar los medicamentos indicados para tratar la enfermedad. No disponen de información sobre cómo interaccionan con las medicinas tradicionales que llevan tiempo tomando. Waman y Ximena confían en la medicina tradicional porque así lo han hecho durante generaciones en su familia. Aceptar las recetas fue un desafío, pero la prioridad para Waman es estar sano para sus hijos. Hace poco subió el precio de los medicamentos y no hay alternativas más asequibles.

Waman suele recordar a Ximena lo afortunados que son de poder acceder a los numerosos servicios que el Estado proporciona, a pesar de que siempre se presenten desde una perspectiva occidental. Este acceso se debe en gran medida a los esfuerzos realizados por organizaciones de la sociedad civil locales.

Luchar por los derechos sobre la tierra

Resulta extraño y contradictorio que una persona tenga que hacer frente a la discriminación en su país natal. Waman y Ximena viven en la tierra en la que sus familias han habitado durante generaciones, desde tiempos inmemoriales, antes de que se reconocieran los derechos sobre la tierra de forma documental. Por desgracia, la discriminación es un hecho al que están acostumbrados. Este tema cobra fuerza cuando, al hacer los preparativos para el nacimiento de su segundo hijo, reflexionan sobre el tipo de vida que desean ofrecer a sus hijos.

“Se deben redoblar los esfuerzos para fomentar la participación inclusiva y transparente de todos los grupos clave de la población en las decisiones que les afectan, entre otros, de los adolescentes y los jóvenes, las personas con discapacidad, las personas mayores y los pueblos indígenas.”

De hecho, el mayor beneficio que las familias de Waman y Ximena tienen como agricultores consolidados durante generaciones que trabajan y viven de la tierra es la propiedad de sus tierras... o eso creían ellos. Una alianza público-privada —que durante los últimos años ha estado ejecutando un proyecto de construcción a gran escala— está presionando a la familia de Waman y otros miembros de la comunidad para que vendan sus tierras. Muchas familias ya las han vendido por un precio muy inferior a su valor real. Este rápido abandono a cambio de efectivo provoca la alarma de Waman que, junto con otros líderes de la comunidad, ve la adquisición de tierras como una amenaza que priva a su familia de su herencia y del fruto de su dura labor. Las acciones del grupo de presión público y privado son agresivas y sus mensajes están plagados de mentiras. Además, Waman y otros miembros de la comunidad han sido testigos de la degradación que ha sufrido el ecosistema esta temporada. La deforestación, la contaminación de las aguas y la generación de desechos han afectado al rendimiento agrícola, y, por consiguiente, se han reducido significativamente los ingresos.

“Las tasas de pobreza en México, Panamá y Paraguay son hasta 7,9 veces superiores entre los indígenas que entre los no indígenas.”

Waman está decidido a no ceder ante la presión de extraños. En el fondo, es un hombre optimista y de gran ingenio. Se ha ofrecido a liderar los esfuerzos de la comunidad para proteger sus tierras. Junto con otros miembros de la comunidad, ha creado una organización que demanda el consentimiento libre, previo e informado como condición de la adquisición de tierras. El grupo solo está empezando, pero ya ha logrado algunos avances. El único modo de que Waman y su comunidad puedan garantizar un futuro sostenible para sí mismos, sus familias y las generaciones futuras es que su participación se reconozca. Serán los hijos de Waman quienes tomen el testigo de la transmisión de sus costumbres y tradiciones y, con suerte y legítimo derecho, en la tierra en la que siempre han vivido.