Cambio climático

Exposición general

El cambio climático constituye uno de los mayores desafíos para la humanidad hoy día. Sus efectos ya son visibles —desde la fuerza mayor de las tormentas y el aumento del nivel del mar, hasta los cambios en la temperatura y las características meteorológicas— y solo van a ir a peor. Se necesitan acciones urgentes con el fin de reducir las emisiones, mitigar los cambios y adaptarse a ellos.
El cambio climático afectará a todo el mundo, sobre todo a las personas pobres y vulnerables que carecen de los recursos necesarios para adaptarse a sus consecuencias. Todas las comunidades se verán obligadas a reforzar la resiliencia y la sostenibilidad. Con la escala sin precedentes del fenómeno de la migración y la urbanización en la actualidad, esto requerirá comprender el modo en que las poblaciones están cambiando para después planificar cómo abordar sus necesidades presentes y futuras.
El UNFPA trabaja con los gobiernos y otros asociados para entender mejor la dinámica demográfica, cómo esta afecta al cambio climático y el modo en que las personas pueden aumentar su resiliencia frente a los cambios. Solo este conocimiento permitirá a los encargados de la formulación de políticas hacer frente a este grave problema.

Población y cambio climático

Los científicos saben que el cambio climático está causado por las personas y que las personas son la clave de la solución.

Muchas personas creen que ralentizar el crecimiento de la población en los países con tasas de fecundidad altas podría ayudar a reducir las emisiones mundiales. Sin embargo, la cantidad de emisiones de estos países es muy baja en la actualidad, mientras que en los países en los que el crecimiento de la población es más lento, es decir, los países más ricos, las emisiones son mucho más elevadas. De hecho, resolver el cambio climático requiere educación, innovación y empoderamiento.

La Población, el crecimiento económico y las modalidades de consumo y producción son factores que intervienen en el cambio climático. No obstante, es común caer en el error de equiparar mayor número de personas con mayor cantidad de emisiones e ignorar la desigualdad. En estos momentos, solo 2500 millones de personas obtienen suficiente dinero, más de 10 dólares diarios, como para que su consumo contribuya a las emisiones. Entre este grupo, una reducida minoría es responsable de una parte abrumadora del daño causado.

Aunque ralentizar el crecimiento de la población mejoraría la situación a largo plazo, ahora mismo no tendría mayores consecuencias respecto al cambio climático. La mayoría de los países con los niveles de consumo más altos —y, por tanto, mayor cantidad de emisiones— ya están experimentando una ralentización en el crecimiento de la población, incluso su disminución. Los países que están creciendo rápidamente, sin embargo, suelen estar sumidos en la pobreza y su nivel de emisiones es muy bajo.

Por otra parte, los países pobres tienen derecho a desarrollar y mejorar su nivel de vida; hazaña que requiere mayor crecimiento económico y consumo. A menos que este proceso siga un curso radicalmente diferente al que siguió en los países ricos, contribuirá aún más al cambio climático. No obstante, los elementos que acompañan y dirigen el desarrollo, como mejor salud, educación y empoderamiento, también pueden promover la sostenibilidad.

Cargas desiguales

El cambio climático representa una amenaza para los medios de vida y el bienestar de todos los pueblos y todas las sociedades. No obstante, es muy probable que quienes sufran más sus efectos sean las personas pobres y marginadas, quienes, a pesar de haber contribuido poco a las emisiones de gases de efecto invernadero, carecen de los recursos necesarios para adaptarse eficazmente a las sequías, inundaciones y otras consecuencias.

Y, como el cambio climático afecta a los ecosistemas y a la agricultura, muchas de las repercusiones negativas perjudicarán de forma desproporcionada a las mujeres pobres, ya que ellas son las responsables de la producción de alimentos y la recogida de agua en muchas partes del mundo.

El programa Demographic Exploration for Climate Adaptation (DECA) del UNFPA ayuda a identificar las comunidades vulnerables a las amenazas climáticas.

Soluciones

Para adaptarse a los cambios que ya se están produciendo, y promover un desarrollo resistente al clima en el futuro, es preciso que la planificación integre los datos de población. Además, deben desarrollarse y desplegarse nuevas tecnologías que ralenticen el ritmo del cambio climático y faciliten un desarrollo sostenible. La cooperación técnica entre países es igualmente necesaria para que se produzca la transición a economías más verdes.

Es fundamental que cambien las modalidades de consumo para ralentizar el desperdicio frenético de los recursos naturales. Una de las formas mejor establecidas, más eficaces y justas de cambiar el consumo es invertir en infraestructuras y servicios públicos universales. Esto puede mejorar la eficiencia del transporte, la vivienda y los servicios; las tres formas principales de consumo.

La urbanización también brinda una oportunidad de actuación. El mundo se está urbanizando a una velocidad vertiginosa y, con las políticas adecuadas, las ciudades podrían llegar a ser inclusivas y sostenibles. Al mejorar la eficiencia energética y planificar teniendo en cuenta las necesidades tanto de sus residentes actuales como futuros, la planificación urbana puede hacer que las ciudades sean una parte esencial de la solución al cambio climático.

Los individuos, en especial las personas acomodadas, también deben practicar un consumo más sostenible. Una mayor sensibilización respecto a los riesgos del cambio climático, junto con las innovaciones verdes y los incentivos para reducir el consumo personal, facilitará que las personas elijan opciones de consumo más responsables.

El trabajo del UNFPA

El UNFPA trabaja en distintos ámbitos para abordar el cambio climático y sus consecuencias.

Junto con el Instituto Internacional para el Medio Ambiente y el Desarrollo (IIMAD) y Wolfram Research, el UNFPA ha desarrollado la Demographic Exploration for Climate Adaptation (DECA, por sus siglas en inglés), un sistema de análisis geográfico automático que combina datos de población —como ubicación, género, edad y servicios disponibles— con la geografía de las amenazas climáticas. La DECA permite a los encargados de la formulación de políticas ver con gran detalle dónde se encuentran las poblaciones más vulnerables, cuáles son los peligros a los que podrían tener que hacer frente y qué recursos hay disponibles para fomentar una mayor resiliencia. Esta información puede constituir la base de las políticas para la planificación de infraestructuras más sostenibles y la reducción del riesgo de desastres.

Son muchos los países que se han comprometido a utilizar la DECA como ayuda en la planificación y el desarrollo de políticas, incluidos Indonesia, Jamaica, Maldivas, Santa Lucía y Trinidad y Tobago. Hacia finales de 2015, esta llegará a 20 millones de personas y puede que a muchas más.

El trabajo que el UNFPA desarrolla en torno a la salud reproductiva, la educación y la prevención de la violencia también ayuda a promover la resiliencia de las poblaciones más vulnerables. El acceso a la planificación familiar voluntaria, la atención de la salud materna y una educación de calidad son también aspectos clave para empoderar a las mujeres vulnerables y a los jóvenes, y lograr que estén mejor preparados para hacer frente y responder a las crisis relacionadas con el clima.

El UNFPA, además, ayuda a abordar los efectos del cambio climático, en particular sus consecuencias humanitarias. El cambio climático aumenta la magnitud y la frecuencia de los desastres naturales. En semejantes crisis, las mujeres y las niñas suelen perder acceso a servicios de salud fundamentales, como, entre otros, los servicios de salud sexual y reproductiva, y se enfrentan a un riesgo mayor de violencia por razón de género. El UNFPA proporciona servicios de salud sexual y reproductiva esenciales, conciencia de los riesgos mayores y proporciona apoyo psicosocial a las víctimas de la violencia.

Actualizado 18 de noviembre 2014