Jambi Huasi – Atención de la salud asequible a las comunidades indígenas
Las poblaciones indígenas están representadas de manera desproporcionada entre los más pobres de los pobres. Suelen quedar marginadas por el idioma, el lugar de residencia y las creencias y prácticas culturales. Un proyecto innovador ha logrado dar a los descendientes de los Incas, de idioma quechua, los beneficios de la medicina tradicional y la medicina moderna, con sensibilidad cultural.
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Otavalo, Ecuador — Los residentes de esta ciudad, dispersos en una meseta de gran altitud en los Andes, son, en su mayoría, descendientes de los Incas, de idioma quechua. Aun cuando el clima en esta ciudad sea calificado de "eterna primavera", el estado de salud en las zonas de idioma quechua suele ser mucho peor que en las regiones de idioma español. De los doce millones de habitantes del Ecuador, unos tres millones hablan quechua y muchos de ellos viven en comunidades indígenas en la Alta Sierra, a las que no ha llegado el desarrollo. Aproximadamente un 90% de las comunidades indígenas viven por debajo del límite de pobreza, un hecho desolador que se refleja en las altas tasas de mortalidad de madres y menores de un año. En algunas comunidades remotas, la mortalidad derivada de la maternidad llega a 250 defunciones por cada 100.000 nacidos vivos, en comparación con el promedio nacional de 130; y uno de cada diez recién nacidos no llega a cumplir un año.
Como parte de su estrategia a escala nacional para abordar las necesidades de las comunidades más pobres y más carentes de servicios, el Programa del UNFPA para el Ecuador ha financiado un innovador proyecto en Otavalo para mejorar la calidad y el alcance de los servicios de salud reproductiva ofrecidos a comunidades de idioma quechua, en particular. Un modesto subsidio de 340.000 dólares a lo largo de cuatro años posibilitó que la clínica de salud Jambi Huasi, establecida en 1994, ampliara y mejorara sus servicios, iniciara un programa de difusión, proporcionara educación e información sobre salud reproductiva a las mujeres, los hombres y los adolescentes e introdujera un sistema de remisión a otros establecimientos en los casos de complicaciones obstétricas. Jambi Huasi, que significa "Casa de la salud", proporciona tratamiento tanto moderno como tradicional, además de asesoramiento y servicios de planificación de la familia. Los curanderos tradicionales aplican una "farmacología" basada en más de 3.600 plantas autóctonas usadas con propósitos medicinales.
Esta singular combinación de servicios ha hecho de Jambi Huasi una clínica muy popular. Aun cuando fue establecida inicialmente para prestar servicios a unas 4.000 personas por año, hacia 2005 más de 1.000 personas por mes estaban usando sus servicios y algunos recorrían distancias de hasta 50 kilómetros para llegar a la clínica.
Blanca Cusin Camreudo, de 23 años de edad, madre de dos niños de corta edad, ha estado acudiendo a la clínica durante dos años. Ahora puede espaciar sus alumbramientos y ha solicitado anticonceptivos para planificar mejor su familia. Dijo, en un español con acento quechua: “Me gustan los servicios aquí. Los médicos me dan buenos consejos, los medicamentos son baratos y puedo recibir todos los servicios que necesito bajo un mismo techo”.
Este enfoque integral de la atención de la salud reproductiva ha atraído mucho la atención de otras ONG y del Gobierno. La médica directora de la clínica, Dra. Miryam Conejo, dijo: “no sólo ofrecemos una gama completa de servicios de salud reproductiva y planificación de la familia, sino que lo hacemos con sensibilidad cultural, tomando en cuenta las necesidades y preocupaciones especiales de nuestras clientas, en su mayoría, de idioma quechua nativo”.
Jambi Huasi tiene 14 empleados, entre ellos dos médicos indígenas y dos voluntarias de la comunidad, que ayudan en las tareas de difusión. Aproximadamente la mitad de las clientas de Jambi Huasi usan los servicios de curanderos tradicionales. “Tenemos salas de parto, una sala de examen, un laboratorio para análisis de sangre, un gabinete de dentista, una farmacia que dispensa medicamentos tanto modernos como tradicionales, un programa de información y educación y servicios de difusión, además de una ambulancia para llevar los casos de emergencia al hospital local”, dijo la Dra. Conejo.
Debido a que no nos limitamos a predicar la regulación de la fecundidad y el uso de anticonceptivos, estas comunidades tradicionales son mucho más receptivas a nuestros mensajes y servicios.
--Dr. Muenala, Jambi Huasi |
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Una notable característica de Jambi Huasi es que funciona de manera autónoma. “La recuperación de los gastos es un aspecto importante para nosotros”, dijo la Dra. Conejo. “En estos momentos los derechos que pagan las clientas sufragan nuestro presupuesto, pero también recibimos pequeños importes de donantes, con destino a proyectos especiales”.
Agregó: “Necesitamos ampliar nuestros servicios y nuestras tareas de difusión para llegar a otras comunidades. Ya tenemos un programa de extensión que lleva nuestros servicios médicos y educacionales por camioneta a varias comunidades serranas remotas y pobres, pero las necesidades en esta región son abrumadoras”.
Otro notable aspecto de Jambi Huasi es su especialista en comunicación y educación, que trabaja a jornada completa. La Dra. Mercedes Muenala, diplomada en medicina interna en la Universidad de Quito, pasa la mayor parte de su tiempo hablando con mujeres y hombres de las comunidades quechuas, en un esfuerzo por crear mayor conciencia sobre las cuestiones de salud reproductiva y suscitar demanda de los servicios que ofrecen la clínica y sus operaciones satélite.
“Hemos logrado aumentar los conocimientos básicos de las mujeres y los hombres con respecto a su fecundidad y la manera en que pueden tener alumbramientos sin riesgos y niños más saludables”, dijo la Dra. Muenala. “Dado que no nos limitamos a predicar la regulación de la fecundidad y el uso de anticonceptivos, estas comunidades tradicionales son mucho más receptivas a nuestros mensajes y servicios”.
A medida que las comunidades quechuas fueron aprendiendo más acerca de cuestiones de salud reproductiva y la manera de cuidar mejor a sus hijos y recién nacidos, en la zona de captación de Jambi Huasi la prevalencia del uso de anticonceptivos aumentó desde 10% hasta 40%. Aun cuando las mujeres quechuas, en su mayoría, siguen aspirando a tener de cuatro a seis hijos cada una, ahora espacian los alumbramientos y adoptan medidas para tener embarazos seguros y saludables. En consecuencia, en Otavalo han disminuido las tasas de mortalidad, tanto de madres como de menores de un año.
La clave, dijo la Dra. Conejo, es “transformar los servicios estatales en servicios comunitarios, servicios que respondan mejor a las necesidades de las comunidades”. La Dra. Conejo destaca que ésta es una de las claves del éxito de Jambi Huasi. “Hemos cambiado la manera en que se ofrecen servicios de salud en las comunidades tradicionales, basando esos servicios totalmente en la comunidad. Una vez que las personas perciben que están recibiendo la atención médica que realmente necesitan y no la que las autoridades médicas les dicen que necesitan, es posible introducir mejoras rápidas y duraderas en la salud reproductiva de las mujeres, los adolescentes y los hombres”.
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