UNFPA - 2008 Informe Anual

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Ayuda en emergencias

Respuesta rápida para prevenir el aumento de la violencia sexual, la propagación del VIH, los embarazos no deseados y las defunciones relacionadas con el embarazo durante situaciones de emergencia

En Puerto Príncipe, Haití, el UNFPA consiguió ayuda por parte de jóvenes voluntarios a fin de reunir ropa limpia, cepillos de dientes y otros suministros con destino a familias alojadas en albergues transitorios, después de que el país fue azotado en 2008 por la tormenta tropical Fay y los huracanes, Gustav, Hanna e Ike. Jocelyn, de 20 años de edad, era uno de los voluntarios. Dijo: "Otros no fueron tan afortunados como nosotros, de modo que queremos ayudar todo lo posible". Muchos otros voluntarios habían perdido sus viviendas o miembros de sus familias a consecuencia del catastrófico tiempo. La iniciativa en Haití fue sólo una entre varias del UNFPA en todo el mundo, de alentar a los jóvenes a promover cambios positivos.

En un abrir y cerrar de ojos, una emergencia—un tsunami o una guerra—puede privar a las familias de alimentos, agua potable, albergue y atención médica.

Cuando sobrevienen emergencias o crisis, las mujeres, las niñas, los hombres y los niños varones resultan afectados diferentemente, pero todos tienen necesidades que no pueden dejarse de lado ni olvidarse.

Las mujeres corren especiales riesgos y con frecuencia sus necesidades aumentan cuando va empeorando la situación. La escasez de servicios de planificación de la familia conduce a embarazos no deseados. La malnutrición, la enfermedad y la repentina pérdida de atención prenatal y obstétrica agravan los riesgos normales del embarazo y el parto.

De conformidad con el Plan Estratégico 2008-2011, el UNFPA propugna y apoya la institucionalización de los servicios de salud sexual en la preparación para emergencias, la respuesta humanitaria y la recuperación posterior a conflictos.

En 2008, el UNFPA respondió a crisis humanitarias en 50 países proporcionando suministros y equipo médicos y asistencia técnica a mujeres, hombres y jóvenes vulnerables, muchos de quienes eran refugiados o personas internamente desplazadas. Además, el UNFPA colaboró con otros copartícipes para velar por que las necesidades de las mujeres—particularmente las embarazadas y necesitadas de atención obstétrica de emergencia o suministros y servicios médicos para un parto sin riesgo—se incorporaran regularmente en la planificación de la asistencia de emergencia. La violación sexual, cuya incidencia puede aumentar durante los conflictos, causa profundas heridas psicológicas y puede redundar en embarazos no deseados o infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. El UNFPA ayudó a velar por que se establecieran albergues transitorios para supervivientes de la violación sexual, preservando la seguridad de las mujeres y las niñas.

Las respuestas del UNFPA se beneficiaron a consecuencia de sus alianzas con otros organismos de las Naciones Unidas, entre ellos la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el ONUSIDA, y el Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz, así como varias ONG y ministerios de salud. La responsabilidad de responder a casos de violencia por motivos de género en crisis humanitarias es compartida por el UNFPA y el UNICEF dentro del "grupo de protección" de las Naciones Unidas, que estableció en 2005 el "enfoque de gestión por grupos" para velar por respuestas oportunas, eficaces y coordinadas en situaciones de crisis. Como resultado de este enfoque, hay una clara división de tareas entre diversas entidades de las Naciones Unidad involucradas en las respuestas a cada tipo principal de crisis humanitaria. La labor del Fondo en materia de salud reproductiva y violencia por motivos de género en emergencias recibió en 2008 una financiación de 9,3 millones de dólares, sustancialmente superior al 1,7 millón de dólares recibido en 2006.

Liderazgo en salud reproductiva en emergencias

El UNFPA propugna la introducción de programas de salud reproductiva en las respuestas de emergencia en todo el mundo. El Fondo logra este objetivo mediante capacitación y fomento de las capacidades y apoyando mejores políticas y prácticas. En 2008, el UNFPA colaboró con entidades tan diversas como universidades, gobiernos, servicios uniformados y grupos de jóvenes, para mejorar la capacidad de los países en la respuesta a necesidades de salud reproductiva en situaciones de crisis. Unos 250 funcionarios del UNFPA recibieron capacitación en la integración de los principios de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en las respuestas a crisis durante los seminarios regionales ofrecidos en Bangkok. El Cairo, Dakar, la Ciudad de Panamá, Suva y Tashkent.

Aspectos destacados

Una joven superviviente del terremoto que devastó en octubre zonas de Kirguistán meridional. En respuesta a la crisis, el UNFPA proporcionó botiquines para el parto incontaminado a fin de posibilitar partos en condiciones de seguridad, además de antibióticos para complicaciones obstétricas y tratamiento de las infecciones de transmisión sexual, y materiales para la detección del embarazo.

El UNFPA respondió a la violencia sexual en el Sudán, particularmente en Darfur, proporcionando servicios y suministros médicos, apoyando el fortalecimiento del sistema de salud y estableciendo sistemas de remisión de pacientes y servicios de asesoramiento psicosocial. Entre 2007 y 2008, el UNFPA capacitó a casi 130 médicos, asistentes, enfermeras y parteras en la gestión clínica de casos de violación sexual.

En Siria y Jordania, el UNFPA siguió proporcionando apoyo a la programación para salud reproductiva y violencia por motivos de género, en beneficio de los refugiados iraquíes.

En Kenya, el UNFPA, en colaboración con el UNIFEM, el Gobierno de Kenya y varias ONG, organizó un curso de capacitación para promover la integración de cuestiones de género, entre ellas la prevención de la violencia por motivos de género, en las estrategias de respuesta a emergencias.

El UNFPA organizó una conferencia de cinco días de duración celebrada en Ucrania, a la que asistieron 90 participantes procedentes de 24 países, sobre la colaboración con servicios uniformados (fuerzas armadas, fuerzas de mantenimiento de la paz y policía) para velar por que esos grupos aborden cuestiones de salud reproductiva, prevención del VIH y violencia por motivos de género en su labor durante emergencias.

En su calidad de miembro del Grupo de Trabajo interinstitucional sobre desarme, desmovilización y reintegración (DDR), el UNFPA asumió el liderazgo de un subgrupo de trabajo sobre el VIH y ejecutó programas conjuntos con el PNUD, integró misiones de mantenimiento de la paz y participó en comisiones nacionales de DDR en el Sudán, Côte d'Ivoire, Liberia y el Níger. En colaboración con esos aliados, el ONUSIDA y otros, el UNFPA también impartió capacitación, además de la educación entre pares, en beneficio de la policía, las fuerzas armadas y los soldados desmovilizados, a fin de alentarlos a transformarse en agentes positivos de cambio para prevenir las infecciones con el VIH y crear conciencia acerca de cuestiones de género en el Sudán y en otros países. Como parte del Programa de salud sexual y reproductiva en situaciones posteriores a crisis en el Asia oriental, sudoriental y el Pacífico, el UNFPA, junto con la Federación Internacional de Planificación de la Familia y otros copartícipes, impartió capacitación sobre la manera de abordar la salud sexual y reproductiva en situaciones de emergencia.

El UNFPA apoyó la celebración de reuniones para acrecentar las capacidades locales y regionales de respuesta a emergencias y mejorar la cooperación "Sur-Sur", entre otras, una reunión en Egipto del Grupo de Trabajo interinstitucional sobre salud reproductiva en situaciones de crisis, y una conferencia en Uganda sobre salud reproductiva en emergencias.

Como parte de una iniciativa interinstitucional emprendida conjuntamente con el Comité Internacional de Rescate y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, el UNFPA formuló y ensayó el primer sistema jamás aplicado para recopilar en condiciones de seguridad, almacenar, comunicar y analizar datos sobre denuncias de casos de violencia por motivos de género.

Dentro del "grupo de recuperación temprana", el UNFPA proporcionó asistencia técnica para el diseño de proyectos de censos en Angola, la República Democrática del Congo y el Togo, y en apoyo de la ejecución de proyectos de censos en Burundi, el Chad, Djibouti, Liberia y Madagascar. Dentro del "grupo de protección", el UNFPA colaboró con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y con otros copartícipes para finalizar la Guía sobre las características de las personas internamente desplazadas, y aplicarla en el Chad y en la República Democrática del Congo. La guía fue diseñada para contribuir a obtener un panorama más fiel de quiénes son las personas desplazadas, dónde están, y compilar estimaciones fidedignas para orientar la programación de la protección y las tareas de promoción.

El UNFPA amplió su posibilidad de ofrecer servicios de salud de emergencia eficaces a las mujeres y las familias de las Islas del Pacífico, gracias a la Iniciativa de presencia conjunta en el país, establecida con el UNICEF y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

El UNFPA y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja convinieron en ampliar su alianza mundial para realizar tareas de promoción, ofrecer servicios y desarrollar capacidades en zonas sujetas a desastres.

Respuesta a los desastres

En 2008, el UNFPA y sus asociados respondieron a mayor cantidad que nunca de desastres naturales y suscitados por el clima. Las respuestas del UNFPA abarcaron la provisión de servicios de salud, medicamentos y equipo médico. Cuando no se conocieron de inmediato las necesidades, el UNFPA realizó evaluaciones de emergencia de la situación de la salud reproductiva. El UNFPA proporcionó a las embarazadas el botiquín básico necesario para el parto no contaminado: jabón, una lámina de plástico y una hojita de afeitar para cortar el cordón umbilical. Otras recibieron suministros de higiene, inclusive cepillos de dientes, jabón y toallas higiénicas. A fin de aminorar los efectos de esos desastres en el futuro, el UNFPA ayudó a varios países a formular planes de preparación para emergencias.

Aspectos destacados

Después de un mortífero terremoto que azotó la provincia de Sichuan en China, el UNFPA aportó 550.000 dólares con cargo a sus propios fondos y obtuvo una suma adicional de 114.000 dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF), de las Naciones Unidas, a fin de proteger la salud materna mediante servicios obstétricos de emergencia. El UNFPA también distribuyó suministros de salud reproductiva y proporcionó servicios a las personas desplazadas.

En Myanmar, inmediatamente después del Ciclón Nargis, que desplazó a millones de personas, entre ellas miles de embarazadas, el UNFPA proporcionó suministros básicos de maternidad a los servicios de salud y distribuyó suministros básicos para el parto no contaminado. El Fondo mantuvo su apoyo durante meses después de la crisis, estableciendo cuatro hogares de espera del parto cercanos a los hospitales. Esos hogares posibilitaron que las embarazadas llegaran rápidamente a los servicios y sirvieron como bases para clínicas móviles.

En Haití, sucesivos huracanes y tormentas tropicales desplazaron a decenas de miles de personas, entre ellas, muchas embarazadas. El UNFPA respondió con suministros para parto incontaminado e higiene personal. El UNFPA financió y distribuyó a profesionales de la salud encargados de atender a las embarazadas y los casos de violencia sexual y proporcionar apoyo psicológico en hospitales de las zonas más afectadas y en albergues transitorios.

En respuesta a un masivo terremoto en la provincia de Baluchistán, en el Pakistán, el UNFPA envió cuatro clínicas móviles equipadas con medicamentos de emergencia y proporcionó atención obstétrica de emergencia y otros servicios. El Fondo también distribuyó suministros de salud reproductiva y de higiene.

El UNFPA colaboró con el Ministerio de Salud del Yemen, donde devastadoras inundaciones afectaron a 700.000 personas, para aportar suministros sanitarios de emergencia, asegurar que los servicios de salud se incluyan en los futuros planes para emergencias y ofrecer capacitación sobre las necesidades de las mujeres y las niñas en situaciones de crisis.

Mitigación de los efectos de conflictos sobre las mujeres y las niñas

Una mujer en la República Democrática del Congo espera para recibir tratamiento en un centro de salud apoyado por el UNFPA que proporciona asesoramiento psicosocial y tratamiento a las supervivientes de la violencia sexual.

Durante las guerras y otros conflictos, la asistencia humanitaria suele dejar de lado las necesidades especiales de las mujeres y las niñas. En 2008, el UNFPA subsanó deficiencias de importancia crítica aportando equipo, suministros y asistencia de otros tipos, como atención obstétrica de emergencia y medicamentos para el tratamiento de infecciones de transmisión sexual. El UNFPA es miembro de la campaña titulada No más violaciones: Campaña de las Naciones Unidas contra la violencia sexual en los conflictos, y colabora con otras entidades para poner en práctica la resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad sobre las mujeres, la paz y la seguridad. En 2008, el Consejo de Seguridad aprobó por unanimidad la resolución 1820, que exhortó a poner fin de inmediato a todos los actos de violencia sexual contra las mujeres en situaciones de conflicto. El UNFPA fue uno de dos organismos de las Naciones Unidas que propiciaron la aprobación de esta resolución y la inclusión de su texto en los mandatos para la prestación de servicios a las supervivientes.

El Fondo también marcó el rumbo al ofrecer tratamiento y asesoramiento psicosocial a las supervivientes de la violencia sexual.

Aspectos destacados

El UNFPA colaboró con el Ministerio de Salud, con otros organismos de las Naciones Unidas y con ONG locales para proporcionar suministros y servicios a las supervivientes de la violencia sexual en la República Democrática del Congo. El UNFPA entregó 11 toneladas de artículos para atención de la salud reproductiva de emergencia e higiene con destino a la atención obstétrica y el tratamiento clínico de los casos de violación sexual en Kivu Septentrional.

En Kenya, tras la crisis posterior a las elecciones, el UNFPA aportó suministros médicos y servicios, así como apoyo psicosocial y jurídico a las supervivientes de la violencia sexual.

El UNFPA entregó suministros de higiene personal a personas desplazadas o afectadas por el conflicto en Georgia. Además, el Fondo colaboró con el UNIFEM, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Organización Mundial de la Salud y otros organismos a fin de prevenir la violencia por motivos de género y responder a esos casos.

En el Chad, el UNFPA aportó suministros para el parto incontaminado a las embarazadas y apoyó servicios locales de salud para que ofrecieran atención obstétrica de emergencia.

Una clínica móvil apoyada por el UNFPA y establecida después del Ciclón Nargis ayudó a proporcionar servicios de salud reproductiva a las personas desplazadas en Myanmar.

El UNFPA intensificó su apoyo a los servicios obstétricos de emergencia en los hospitales de Zimbabwe afectados por la crisis. El UNFPA aportó suministros esenciales y ofreció asistencia financiera a los agentes de salud que recibían poca remuneración en las dependencias de maternidad, a fin de asegurar la continuidad de los servicios de emergencia, especialmente, la atención de las mujeres que padecían complicaciones del embarazo.

El UNFPA, junto con otros organismos de las Naciones Unidas, entregó medicamentos, líquidos endovenosos y suministros médicos a hospitales en Gaza, donde la violencia reinante a fines de diciembre creó riesgos para la salud y la seguridad de 1,5 millón de habitantes, especialmente mujeres y niños.

El UNFPA aportó suministros médicos, equipos, botiquines de salud reproductiva y suministros de higiene a las víctimas de las inundaciones en el Togo.

El UNFPA y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados intensificaron sus acciones conjuntas para responder a las necesidades de salud sexual y reproductiva (particularmente en materia de prevención y atención del VIH) de las mujeres y las niñas que trabajaban en la industria del sexo a fin de sobrevivir tras los desastres. A fin de responder a esas necesidades, se impartió capacitación al personal del UNFPA y de los copartícipes en Europa oriental y el África oriental.