Cultura, Género y Derechos Humanos

Tarcila Rivera Zea posee abundantes dotes de liderazgo. Es la coordinadora de una red de mujeres indígenas de América del Sur y preside CHIRAPAQ (Centro de Culturas Indígenas del Perú). Tarcila tiene una personalidad vibrante, rebosante de energía, y es bien conocida en toda la red de organizaciones de mujeres que trata de mantener y ampliar por conducto del Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas, entidad que cuenta con el apoyo del UNFPA. En los últimos 25 años, sus acciones han contribuido a influir sobre las políticas públicas locales y a promover la igualdad de género y los derechos reproductivos. ¿Cuál es su propósito? Ampliar los medios de acción de las mujeres indígenas para que reivindiquen una representación política, de modo que cada una pueda disfrutar de “una vida con dignidad”.

Prestar atención a la cultura, a las cuestiones de género y a los derechos humanos son aspectos fundamentales para el cumplimiento del mandato del UNFPA. La programación con sensibilidad cultural significa involucrar a comunidades cuyos contextos son completamente diferentes para que apoyen los
derechos humanos y “se apropien de ellos”. La incorporación de las cuestiones de género es una respuesta estratégica a la privación generalizada de los derechos humanos de la mujer; puesto que es prerrogativa de todos los seres humanos la igualdad de derechos y el derecho a la protección. En 2006, esas preocupaciones
convergieron hacia dos complejas cuestiones: la violencia por motivos de género y la alarmante proporción de mujeres que viven con el VIH/SIDA.

Promoción de la igualdad de mujeres y niñas

La igualdad de género propicia el desarrollo y reduce la pobreza: es un derecho humano y un factor intrínseco para el logro de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio. En 2006, el UNFPA formuló una estrategia integral para incorporar una perspectiva de género en toda su programación. Durante ese mismo año:

Todas las personas deben disfrutar de igualdad de derechos y de protección

Es importante colaborar con las comunidades para fomentar y cultivar el respeto a los derechos humanos, como componente esencial de su sistema de valores. El UNFPA apoya programas que imparten a las mujeres, los hombres y los jóvenes la información, las aptitudes para la vida y la educación que necesitan para reivindicar sus derechos. En 2006:

 

Varios espectadores asisten
a un festival cinematográfico apoyado por el UNFPA, focalizado en el problema de la violencia por motivos de género. En el festival, realizado en noviembre de 2006 en Dakar, Senegal, se exhibieron 84 películas procedentes de 18 países africanos.

Un enfoque con sensibilidad cultural para promover los derechos humanos

El UNFPA trabaja desde el interior de diversas culturas para alcanzar objetivos relativos al bienestar de las comunidades y los derechos de todas las personas. En 2006:

Violencia por motivos de género : eliminar la impunidad

“En todos los países del mundo persiste la violencia contra la mujer, como flagelo generalizado que pone en peligro las vidas de las mujeres e infringe sus derechos. Esa violencia también empobrece a las familias y las comunidades, consume los recursos gubernamentales y restringe el desarrollo económico”—Memoria del Secretario General de las Naciones Unidas, 2006.

En 2006, la violencia por motivos de género atrajo la atención a un alto nivel. En octubre, las Naciones Unidas dieron a conocer un memorable estudio en que se recomendó que el mundo comprometa mayores recursos para prevenir y eliminar la violencia contra la mujer. Al menos en 102 de los 192 Estados Miembros de las Naciones Unidas no se aplican sanciones judiciales concretas contra la violencia en el hogar y en 53 países la violación conyugal no es un delito enjuiciable. Como seguimiento, el UNFPA y la División para el Adelanto de la Mujer, de las Naciones Unidas, copresidieron el Equipo de Tareas de las Naciones Unidas sobre la Violencia contra la Mujer.

Los planes de acción nacionales para prevenir y abordar la violencia contra la mujer y la niña fueron tema de actividades conjuntas con otros organismos del sistema de las Naciones Unidas y con los equipos de las Naciones Unidas en los países. En 2006, el UNFPA fomentó la capacidad de entidades nacionales en Argelia para dar trámite a denuncias de violencia por motivos de género; colaboró con el sistema de salud y los organismos judiciales de Marruecos en la aplicación de su estrategia nacional para combatir la violencia contra la mujer; prestó asistencia a una comisión de reforma jurídica en Guatemala; y colaboró con las comunidades de base participantes y los más altos niveles del Gobierno para crear conciencia en Rumania sobre la violencia en el hogar.

El UNFPA se sumó a organizaciones de defensa de los derechos humanos de todo el mundo para la observancia de los 16 Días de activismo para eliminar la violencia contra la mujer, que se organizan todos los años. El UNFPA y el Senegal auspiciaron un festival cinematográfico africano que incluyó la capacitación de periodistas en cuestiones de violencia por motivos de género, en coincidencia con el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Se impartieron seminarios de capacitación para ONG que contribuyeron al fomento de la capacidad para la aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer. El UNFPA también siguió apoyando la resolución 1325 (2000) del Consejo de Seguridad, la primera disposición legislativa jamás aprobada para
abordar concretamente los efectos de la guerra sobre la mujer y exhortar a una mayor participación femenina en la resolución de conflictos y el establecimiento de la paz.

Alianzas con los hombres en pro de LA salud reproductiva

El Obispo Xavier Chitanda de Zimbabwe proporciona un ejemplo de las maneras en que los hombres pueden ser poderosos aliados cuando se pronuncian en pro de las mujeres y las niñas. En 2006, el Obispo Chitanda utilizó el poder de la fe para transformar vidas y comunidades, especialmente con respecto a la eliminación de la costumbre de heredar a las viudas, de la poligamia y del matrimonio de hombres de más edad con mujeres jóvenes, y al mismo tiempo predicó su “evangelio contra el SIDA” en iglesias colmadas de fieles.

Muchos países de todas las regiones han colaborado con el UNFPA para llegar a los hombres proporcionándoles información, educación y servicios relativos a la planificación de la familia, la salud materna, la prevención del VIH y la violencia por motivos de género. En 2006, grupos de hombres cuestionaron los conceptos de masculinidad destructivos prevalecientes en Zimbabwe por conducto de Padare, Foro de hombres sobre cuestiones de género, que llega a los hombres y a los adolescentes varones en escuelas, tabernas, clubes deportivos e iglesias, y alienta a los parlamentarios masculinos a elaborar leyes sensibles a las cuestiones de género. Con la asistencia del UNFPA, la Asociación de Mujeres Abogadas de Liberia logró movilizar a los padres en apoyo de la nueva legislación, que aumentó la severidad de las penalidades en casos de violencia por motivos de género y violación. En Turquía, los hombres respondieron a la campaña apoyada por el UNFPA en que varios campeones deportivos manifestaron públicamente que la violencia contra la mujer es un delito que rebela debilidad y no fortaleza. Y en China, el Ministerio de Ferrocarriles se asoció con el UNFPA para llegar a los hombres de entre 25 y 40 años de edad con mensajes de prevención del VIH, comunicados mediante volantes y anuncios televisivos en trenes suburbanos.

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