UNFPA La labor del UNFPA, 2001
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Pobreza, población y desarrollo

Los retos que se avecinan

Las fuerzas que actualmente afectan las vidas de las personas son muchas y muy poderosas: pobreza, discriminación, conflicto e inestabilidad, migración, urbanización, mundialización, degradación del medio ambiente, aumento del número de personas en la generación de jóvenes que han llegado a su etapa de procrear y envejecimiento de una generación anterior amenazada por la pobreza, el aislamiento y la mala salud.

Esas fuerzas suscitan muchos peligros para quienes son vulnerables, especialmente las mujeres y los niños pobres. La mitad de los seres humanos vive con menos de dos dólares diarios y la distancia entre ricos y pobres va en aumento.

Lo probable es que la pobreza y el estrés del medio ambiente se intensifiquen en todo el mundo, como resultado del rápido crecimiento de la población, que aumentará desde el nivel actual de 6.100 millones de personas hasta llegar a 9.300 millones hacia mediados de este siglo; todo el aumento ocurrirá en países en desarrollo.

La discriminación y la violencia contra la mujer siguen privando a los individuos de sus derechos y a los países de un gran potencial.

El VIH/SIDA sigue cobrándose vidas de personas que se encuentran en su plenitud, arrebatándolas a las familias y los países que necesitan desesperadamente sus aptitudes y su fortaleza.

En todo el mundo va en aumento la necesidad de la información y los servicios promovidos por el FNUAP. El crecimiento de la población, la crisis del VIH/SIDA y las situaciones de emergencia proliferantes intensifican la demanda, pero los recursos no aumentan proporcionalmente.


Las Metas de Desarrollo del Milenio

Sabemos qué se necesita hacer. Las acciones necesarias en el nuevo siglo figuran en la Declaración del Milenio, de las Naciones Unidas, formulada en septiembre de 2000, cuando los Jefes de Estado y de Gobierno declararon que se comprometían a reducir a la mitad la extrema pobreza, asegurar la educación primaria, tanto para las niñas como para los niños varones, reducir la mortalidad derivada de la maternidad y frenar la proliferación del VIH/SIDA.

El FNUAP está contribuyendo a las Metas de Desarrollo del Milenio promoviendo los principios de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD, El Cairo, 1994).

El consenso es mundial: en la CIPD, 179 países exhortaron a lograr antes de 2015 la igualdad de género, la ampliación de los medios de acción de la mujer y el acceso universal a la educación primaria y los servicios de salud reproductiva, incluidos los de planificación de la familia.

La igualdad de derechos entre mujeres y hombres es uno de los valores fundamentales de la Declaración del Milenio y del mandato del FNUAP.

El FNUAP apoya un desarrollo que sea sostenible, sensible a las cuestiones de género y centrado en los seres humanos.



Una joven miembro del grupo de costura industrial que recibe apoyo del FNUAP en Jordania. El grupo proporciona ingresos regulares a 10 jóvenes jordanas.

Foto: FNUAP/Don Hinrichsen


Por intermedio de sus oficinas en 112 países, el FNUAP ayuda a los gobiernos a determinar sus prioridades, formular y administrar programas de población y seguir la pista a los adelantos.

Nuestro sistema de monitoreo, evaluación y presentación de informes asegura la eficacia en función de los costos y los resultados mensurables.

Muchos países están logrando reales adelantos en cuestiones de salud reproductiva, particularmente, planificación de la familia.

Muchos países han adoptado políticas y establecido marcos administrativos, capacitado a nuevos trabajadores y mejorado las aptitudes, además de ampliar los servicios para abarcar a nuevos grupos de personas y nuevos lugares.

Las leyes que garantizan los derechos de la mujer y la atención de su salud y que protegen el bienestar de la mujer y su educación y aseguran su activa participación, benefician tanto a la mujer como a su familia, a su comunidad y a su país.

Los programas para mujeres y niñas pobres—que actualmente reciben menos educación, menos alimentos, menos servicios de salud y menos remuneración por su labor, en comparación con sus hermanos varones—está contribuyendo a promover el cambio.

En verdad, las inversiones en servicios sociales, especialmente para las niñas, estimulan el crecimiento económico.

Facultar a las mujeres como asociadas cabales en el desarrollo sostenible es imprescindible para combatir la pobreza y la degradación del medio ambiente, procurar la democracia y lograr una armonía mundial duradera.