Pobreza, población
y desarrollo
Los retos que se avecinan
Las fuerzas que actualmente afectan las vidas de las
personas son muchas y muy poderosas: pobreza, discriminación,
conflicto e inestabilidad, migración, urbanización,
mundialización, degradación del medio ambiente,
aumento del número de personas en la generación de
jóvenes que han llegado a su etapa de procrear y envejecimiento
de una generación anterior amenazada por la
pobreza, el aislamiento y la mala salud. Esas fuerzas
suscitan muchos peligros para quienes son vulnerables,
especialmente las mujeres y los niños pobres.
La mitad de los seres humanos vive con menos de
dos dólares diarios y la distancia entre ricos y pobres va
en aumento. Lo probable es que la pobreza y el estrés
del medio ambiente se intensifiquen en todo el mundo,
como resultado del rápido crecimiento de la población,
que aumentará desde el nivel actual de 6.100 millones
de personas hasta llegar a 9.300 millones hacia mediados
de este siglo; todo el aumento ocurrirá en países en
desarrollo. La discriminación y la violencia contra la
mujer siguen privando a los individuos de sus derechos y
a los países de un gran potencial. El VIH/SIDA sigue
cobrándose vidas de personas que se encuentran en su
plenitud, arrebatándolas a las familias y los países que
necesitan desesperadamente sus aptitudes y su fortaleza.
En todo el mundo va en aumento la necesidad de
la información y los servicios promovidos por el FNUAP.
El crecimiento de la población, la crisis del VIH/SIDA y
las situaciones de emergencia proliferantes intensifican
la demanda, pero los recursos no aumentan proporcionalmente.
Las Metas de Desarrollo del Milenio
Sabemos qué se necesita hacer. Las acciones necesarias
en el nuevo siglo figuran en la Declaración del Milenio,
de las Naciones Unidas, formulada en septiembre de
2000, cuando los Jefes de Estado y de Gobierno declararon
que se comprometían a reducir a la mitad la
extrema pobreza, asegurar la educación primaria, tanto
para las niñas como para los niños varones, reducir la
mortalidad derivada de la maternidad y frenar la proliferación
del VIH/SIDA. El FNUAP está contribuyendo a las
Metas de Desarrollo del Milenio promoviendo los principios
de la Conferencia Internacional sobre la Población y
el Desarrollo (CIPD, El Cairo, 1994). El consenso es
mundial: en la CIPD, 179 países exhortaron a lograr
antes de 2015 la igualdad de género, la ampliación de
los medios de acción de la mujer y el acceso universal a
la educación primaria y los servicios de salud reproductiva,
incluidos los de planificación de la familia.
La igualdad de derechos entre mujeres y hombres
es uno de los valores fundamentales de la Declaración
del Milenio y del mandato del FNUAP.
El FNUAP apoya un desarrollo que sea sostenible,
sensible a las cuestiones de género y centrado en los
seres humanos.
|

Una joven miembro del grupo de costura
industrial que recibe apoyo del FNUAP en
Jordania. El grupo proporciona ingresos
regulares a 10 jóvenes jordanas.
Foto: FNUAP/Don Hinrichsen
|
Por intermedio de sus oficinas en 112
países, el FNUAP ayuda a los gobiernos a determinar sus
prioridades, formular y administrar programas de población y seguir la pista a los adelantos. Nuestro sistema de
monitoreo, evaluación y presentación de informes asegura
la eficacia en función de los costos y los resultados
mensurables. Muchos países están logrando reales adelantos
en cuestiones de salud reproductiva, particularmente,
planificación de la familia. Muchos países han
adoptado políticas y establecido marcos administrativos,
capacitado a nuevos trabajadores y mejorado las aptitudes,
además de ampliar los servicios para abarcar a
nuevos grupos de personas y nuevos lugares.
Las leyes que
garantizan los derechos de la mujer y la atención de su
salud y que protegen el bienestar de la mujer y su educación
y aseguran su activa participación, benefician tanto
a la mujer como a su familia, a su comunidad y a su país. Los programas para mujeres y niñas pobres—que
actualmente reciben menos educación, menos alimentos,
menos servicios de salud y menos remuneración por su
labor, en comparación con sus hermanos varones—está
contribuyendo a promover el cambio. En verdad, las
inversiones en servicios sociales, especialmente para las
niñas, estimulan el crecimiento económico. Facultar a
las mujeres como asociadas cabales en el desarrollo sostenible
es imprescindible para combatir la pobreza y la
degradación del medio ambiente, procurar la democracia
y lograr una armonía mundial duradera.
|