UNFPA La labor del UNFPA, 2000
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El SIDA ha creado una emergencia sin precedentes, que exige se le preste atención con urgencia. En África al sur del Sahara, donde viven las tres cuartas partes de todas las personas con reacción serológica positiva al VIH, la enfermedad es una catástrofe. El SIDA agota los recursos de los gobiernos y las familias ampliadas, se cobra las vidas de adultos en la flor de la edad, priva a las escuelas de maestros y a los niños de padres y madres, y obliga a retroceder en batallas que mucho había costado ganar en materia de salud y educación. Si bien otras partes del mundo hasta el momento no han llegado a las altas tasas de contagio reinantes en África, sigue aumentando el número de casos en partes de Asia, Europa oriental, la ex Unión Soviética y América Latina y el Caribe.

Hacia fines de 2000, había en todo el mundo 36,1 millones de hombres, mujeres y niños que vivían con el VIH o el SIDA y habían perdido la vida a causa de esa enfermedad 21,8 millones de personas, de las cuales 4,3 millones fueron niños. Sólo en 2000, hubo más de cinco millones de personas que se contagiaron y 3 millones que fallecieron, las mayores cantidades jamás registradas en un solo año.

EL PODER DE LA PREVENCIÓN

El FNUAP desempeña un papel prominente en las acciones para prevenir una mayor propagación del VIH/SIDA. Dado que es la mayor fuente internacional de condones y de asistencia en materia de población, la meta del FNUAP es integrar la prevención del contagio con el VIH en todos los servicios de salud reproductiva y planificación de la familia. Los aspectos fundamentales de la prevención son:

  • Facultar a las mujeres y las niñas para que se nieguen entablar relaciones sexuales en condiciones de riesgo o se abstengan de las relaciones sexuales.

  • Cambiar las actitudes y los comportamientos de los hombres con respecto a las mujeres.

  • Asegurar el acceso a los condones y otros artículos de salud reproductiva, mediante servicios de salud de buena calidad.

  • Combatir otras enfermedades de transmisión sexual, que propician el contagio con el VIH.

  • Reconocer el papel que desempeñan la pobreza y la privación en la propagación del contagio.

  • Eliminar la vergüenza, el estigma y el silencio que rodean al VIH/SIDA.

  • Velar por que los jóvenes sepan cómo protegerse a sí mismos e incluirlos en las decisiones que afectan sus vidas.

 

En 2000, FNUAP se centró en crear conciencia sobre la enfermedad entre los funcionarios y el público, aumentar los recursos destinados a combatir el SIDA, capacitar a encargados de servicios de salud y asesores y promover el acceso a la detección, el asesoramiento y el tratamiento. El FNUAP amplió los programas de prevención del contagio con el VIH, especialmente entre los jóvenes y las embarazadas, y apoyó campañas de promoción del uso de condones por las personas que tienen actividad sexual. El FNUAP promovió la igualdad de género en sus programas y cuestionó las prácticas discriminatorios que contribuyen a propagar el contagio con el VIH. Junto con otros organismos de las Naciones Unidas, el FNUAP exhortó a las compañías farmacéuticas a que proporcionaran medicamentos esenciales a precios preferenciales, en beneficio de los países en desarrollo.

El FNUAL es un miembro prominente del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), importante fuerza mundial en la lucha contra el SIDA. En su carácter de copatrocinador del ONUSIDA, en 2000-2001 el FNUAP recibió 3,65 millones de dólares de los fondos comunes del programa para prevenir el contagio con el VIH; también coopera con otros organismos de las Naciones Unidas en el Marco de Asistencia de las Naciones Unidas para el Desarrollo (MANUD).

En 2000, el FNUAP, en colaboración con el ONUSIDA, asumió el liderazgo en cuanto a desarrollar una iniciativa interinstitucional para fortalecer el compromiso político y el apoyo financiero de los líderes africanos en la lucha contra el SIDA. A partir de julio y agosto, el FNUAP envió misiones de diagnóstico de necesidades a seis países— Burkina Faso, Côte d’Ivoire, Etiopía, Ghana, Malawi y la República Unida de Tanzanía—cuyas conclusiones se están utilizando para el diseño de programas modelo de promoción en toda África.