Hoy el mundo sobrepasará otro
hito a lo largo del constante aumento de la población humana: hay 6.000 personas vivas
sobre la Tierra, cantidad igual al doble de las que había en 1960 y al triple de las que
había en 1927. Los últimos 1.000 millones se agregaron en un lapso de brevedad sin
precedentes, sólo 12 años después de llegar a los 5.000 millones.
Esos números representan vidas individuales, cada una de ellas igualmente
valiosa, con necesidades que se han de satisfacer y derechos que se han de proteger. Cada
uno de nosotros es un símbolo del Día de los 6.000 millones.
Hoy, nacerán en todo el mundo unos 350.000 niños, el 95% de ellos en
países en desarrollo. Un tercio de los niños nacerán en familias pobres. En sus
primeros años tendrán que luchar para conseguir un mínimo de dignidad humana:
abastecimiento de agua, alimentos, ropa, vivienda, saneamiento, educación básica y
atención de la salud.
La mitad de todos los niños nacidos hoy serán de sexo femenino y muchas
de esas niñas soportarán las cargas adicionales de la discriminación por motivos de
género: desiguales oportunidades en materia de educación, condición subalterna en las
leyes y las costumbres; vulnerabilidad a la violencia sexual, las enfermedades de
transmisión sexual y el embarazo no deseado; y privación de sus derechos reproductivos y
su salud reproductiva.
Las cantidades de seres humanos siguen aumentando, a razón de 78 millones
por año, y ese aumento está concentrado en los países que ya están luchando más
denodadamente para satisfacer las necesidades de sus pueblos. En muchos de los países
más pobres, las tasas de fecundidad se mantienen a un alto nivel. Las mujeres carecen de
opciones: cada año, de aproximadamente 175 millones de embarazos que se producen, casi la
mitad son no deseados o inoportunos. Muchas mujeres comienzan a procrear muy precozmente,
continúan durante mucho tiempo y tienen hijos muy poco espaciados entre sí. La salud de
esas mujeres se resiente.
Cada año, casi 600.000 mujeres pierden la vida como resultado del
embarazo y la inadecuada atención del parto y 70.000 mueren a raíz de abortos realizados
en malas condiciones. Cantidades mucho mayores de mujeres sufren infecciones o lesiones.
En los países en desarrollo, unos 350 millones de mujeres siguen careciendo de acceso a
una gama de métodos seguros y eficaces de planificación de la familia. Sin embargo, hoy
las personas quieren tener menor cantidad de hijos que la generación de sus progenitores:
si todas las mujeres y todos los hombres pudieran optar, las familias serían más
pequeñas y el crecimiento de la población, más lento.
No obstante, tenemos algo que celebrar el 12 de octubre. Hace 30 años,
cuando el FNUAP comenzó sus operaciones, muchos expertos opinaron que el planeta
simplemente no podría sostener 6.000 millones de personas.
Los expertos han sido refutados, no sólo por las cantidades de seres
humanos, sino también por la calidad de nuestra vida. El crecimiento de la población se
ha hecho más lento como resultado de opciones más amplias y menores tasas de fecundidad,
se ha incrementado la esperanza de vida y han disminuido las tasas de mortalidad de
menores de un año. Hay una proporción más alta de niñas que asisten a la escuela.
En los países en desarrollo, el tamaño de la familia es la mitad de lo
que era en 1969: es de tres hijos por mujer, en lugar de seis. Está ganando terreno la
idea de los servicios integrados de salud reproductiva, así como el enfoque basado en la
equidad e igualdad de género. Actualmente, se hace hincapié cada vez más en satisfacer
las necesidades de las personas y posibilitar que ejerzan sus derechos reproductivos.
En 1994, 179 países presentes en la Conferencia Internacional sobre la
Población y el Desarrollo (CIPD), celebrada en El Cairo, convinieron en basarse en esos
adelantos y enfrentar los problemas que subsisten. Este año, el examen al cabo de cinco
años de la aplicación del Programa de Acción de la CIPD mostró que el enfoque de la
CIPD ha tenido éxito hasta cierto punto. Los países están firmemente comprometidos en
pro de dicho enfoque, debido a que éste se basa en una sólida experiencia.
Sabemos lo que es preciso hacer para garantizar servicios de salud
reproductiva en beneficio de todos; para continuar aumentando la esperanza de vida,
reduciendo la mortalidad derivada de la maternidad y asegurando la supervivencia del
niño; y para reducir la discrepancia de género en la educación y proporcionar
educación para todos.
También sabemos cuál será el costo de esas acciones: 17.000 millones de
dólares anuales hacia el año 2000 para los servicios de salud reproductiva y
planificación de la familia. Este importe es de poca monta si se considera el beneficio
para la humanidad y equivale, a grandes rasgos, a lo que el mundo gasta cada semana en
armamentos.
En la actualidad, los países en desarrollo destinan a esos servicios
aproximadamente 7.700 millones de dólares anuales, unos dos tercios de la meta para el
año 2000 convenida en la CIPD. Pero los donantes internacionales sólo están aportando
un tercio de la parte que les toca, según lo convenido, de 5.700 millones de dólares.
Algunos países donantes han dado cumplimiento a su compromiso; pero la mayoría no lo ha
hecho.
Este año, 185 países convinieron en que el Programa de Acción de la
CIPD es práctico, realista y necesario. La aplicación del Programa de Acción aumentará
los medios de acción de la mujer y protegerá su salud, posibilitará que las parejas
plasmen sus deseos en cuestiones reproductivas, eviten los embarazos no deseados, reduzcan
el recurso al aborto, mejoren la salud y la educación de los niños, reduzcan el embarazo
en la adolescencia y frenen la proliferación del VIH/SIDA. Si se aplicara el Programa de
Acción de la CIPD, se contribuiría a hacer más lento el crecimiento de la población,
mitigar la pobreza, aliviar la sobrecarga que pesa sobre los recursos naturales del
planeta y contribuir al desarrollo sostenible.
Debemos dar cumplimiento a las promesas formuladas hace cinco años. Dado
que es tan importante lo que está en juego para tantos de nuestros 6.000 millones de
habitantes, y los miles de millones que los han de seguir, )acaso podemos hacer otra cosa?